Y así es como me acabo de decepcionar a mí misma. Lágrimas recorriendo mi mejilla, deslizándose por ellas una tras otra, en un estúpido canon en el que pensé que sería más fuerte. ¿Por qué esta debilidad que hace que me desmorone? ¿Por qué duele tanto? ¿Por qué me cuesta tanto? Mi mente no lo entiende y creo que mi corazón intenta gritarme algo, pero hago esfuerzos por taparme los oídos. No quiero escucharlo. No quiero creerlo. No puede ser.
¿Llorando? Pensé que podría evitarlo, pero no he podido. Un peso en mi pecho, ¿acaso mi corazón de repente se ha convertido en plomo? Se siente similar. Las lágrimas secas en mi cara tiran de mi piel, recordándome que las he derramado, que no todo es una estupidez que me he imaginado. No quiero aceptarlo, no quiero aceptarlo...
Debería olvidar todo.
No quiero... No quiero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario