Aquello que necesito en este instante para mover mi pierna y dar un paso más.
Aquello que necesito para no tirarme en la cama a mirar el techo durante mucho tiempo.
Me encuentro sin fuerzas, sin ganas de nada, con tan solo ganas de hacer nada, dejar vagar mi alma al son del silencio y el paso del tiempo, cerrar los ojos y dejar mi mente flotar en el vacío, dando vueltas, maquinando, llorando y sufriendo.
No quiero abrazos, no quiero consuelos, tan solo quiero llorar hasta que mis lágrimas se acaben, quiero una nueva razón para vivir en esta triste realidad, donde lo irreal llama a gritos para que estés con ella. No quiero gritar. No quiero siquiera respirar. No quiero pensar, pero ésto es imposible, mi mente no para a todas horas, no deja de hacer que me cueste respirar y que mi pecho se hunda como si hubieran cambiado la materia de mi corazón de músculo a plomo. No tengo fuerzas para sonreír, como si hubieran puesto dos piedras a cada lado de mis labios. No tengo fuerzas ni para llorar, las lágrimas no salen a pesar de que están ahí, anhelantes de respirar el aire a través de mis ojos.
Mis sueños son imposibles, o, como mínimo, extremadamente difíciles, sueños infantiles y estúpidos, en los que no soy yo misma, porque es aburrido, sueños en los que puedo vivir de mil maneras diferentes... Lo irreal me llama a gritos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario